Por Glaucio Aranha

«Tenemos que cambiar la narrativa de la enfermedad, el envejecimiento y la discapacidad», afirma Jameson. «Combino ciencia y arte para hacer que las personas piensen y hablen sobre cómo es vivir con enfermedades, porque algún día todos estaremos allí». [1]
Elizabeth Jameson es una artista especializada en la intersección entre arte y ciencia. Su actividad comenzó en la defensa jurídica de los derechos civiles, pero un diagnóstico de esclerosis múltiple marcó el inicio de su producción artística, con obras creadas a partir de sus propios exámenes médicos y de imágenes de su cerebro afectado por la enfermedad.
Los comienzos
La vida de Jameson cambió profundamente en 1991, tanto en el plano profesional como en el personal, al descubrir que padecía esclerosis múltiple secundaria progresiva. Durante el diagnóstico se sometió a numerosas exploraciones cerebrales para observar la progresión de la enfermedad. Poco a poco comenzó a interesarse por las cualidades estéticas de la arquitectura cerebral. Esa mirada desencadenó su práctica artística: tratar y reinterpretar imágenes que a muchas personas podrían parecer inquietantes, transformándolas en objetos de contemplación.
El proceso artístico
La artista colabora con especialistas en la concepción y ejecución de sus obras: científicos, profesionales de la salud y personas que viven con enfermedades, con quienes explora, mediante conversaciones, las complejas narraciones de la discapacidad y la enfermedad.

En el proyecto #FacingMS, por ejemplo, Jameson combina arte, narración y tecnología para explorar las posibilidades del tiempo transcurrido en las salas de espera. Se trata de un proceso artístico que reflexiona sobre cómo el arte y el diseño pueden honrar la experiencia humana de la enfermedad en los espacios clínicos. Las obras procuran establecer conexiones entre quienes tratan las enfermedades y quienes viven con ellas.
El avance de la enfermedad impone limitaciones físicas. Jameson utiliza tecnologías relacionadas con las neurociencias para transformar las imágenes de sus exploraciones cerebrales en composiciones vibrantes. Muchas obras parten de resonancias magnéticas y proponen un diálogo sobre los registros de enfermedades y discapacidades como parte de la experiencia humana.
La obra
Sus obras surgen de la intersección entre ciencia, arte y tecnología para celebrar el cuerpo y, especialmente, el cerebro considerado biológicamente imperfecto. Jameson se inspira en la plasticidad cerebral, su capacidad de cambiar y adaptarse. Su trabajo amplía la definición convencional de retrato al utilizar imágenes de su propio cerebro —autorretratos, en este sentido— para repensar el significado de la corporalidad humana.

El cerebro imperfecto desde una perspectiva biológica se transforma en un objeto estético autónomo y perfecto. Invita al público a no apartar la mirada de la imperfección, sino a observarla y resignificarla mediante la experiencia artística. Esas imágenes son el punto de partida de la narración de una vida en la que la transformación del cerebro da lugar a nuevas formas de mirar la enfermedad. «Las personas suelen apartar la mirada de quienes tienen una discapacidad», comenta Jameson a Stanford Magazine, «del mismo modo que evitan hablar de las enfermedades. Pero ha llegado el momento de cambiar eso». Jameson también participa en instalaciones artísticas colaborativas basadas en las narraciones de la enfermedad desde la perspectiva del paciente.

Sus obras se presentan internacionalmente en universidades, hospitales y centros de neurociencias. Jameson cuenta con una exposición permanente en el Instituto Vasco de Neurociencias, en San Sebastián, España. Algunas de sus obras forman parte de colecciones de los National Institutes of Health (NIH) y de universidades como Harvard, Yale y Stanford.
Su obra ha aparecido también en publicaciones científicas como Neurology, revista de la American Academy of Neurology, y en publicaciones de Oxford University Press.
La artista

Elizabeth Jameson estudió Historia en la Universidad de Stanford y Derecho en la Universidad de California en Berkeley. Trabajó en la organización sin ánimo de lucro Youth Law Center, en San Francisco, como abogada especializada en derechos civiles. Representó a niños privados de libertad, sometidos a aislamiento y víctimas de distintas formas de abuso.
En 1991, mientras desarrollaba su carrera y cuidaba de sus dos hijos pequeños, perdió repentinamente la capacidad de hablar. Las primeras evaluaciones médicas apuntaron a un tumor cerebral o un accidente cerebrovascular. Sin embargo, las pruebas revelaron un diagnóstico de esclerosis múltiple, enfermedad del sistema nervioso central que puede alterar la transmisión de información dentro del cerebro y entre este y el resto del cuerpo.
En 1993, el ejercicio de la abogacía se hacía cada día más difícil: disminuía su capacidad de mantenerse en pie y también de hablar. Durante la evolución de la enfermedad sufrió episodios de afasia que afectaban tanto al habla como a la escritura. Estas circunstancias la llevaron a dejar la práctica jurídica.

Comenzó entonces una profunda transformación en sus perspectivas de futuro y en su relación con la enfermedad. Jameson se encontró rodeada de imágenes de resonancia magnética que percibía como oscuras, feas y aterradoras, y comprendió hasta qué punto había evitado mirarlas. Sentía como si esas imágenes le tatuaran la enfermedad en la frente, imposible de borrar. Reconoció el impacto que esa visualidad de la enfermedad ejercía sobre ella. Pero, animada por un amigo, asistió a una clase comunitaria donde tuvo su primer contacto artístico con la pintura.
La experiencia la absorbió por completo. Sin embargo, pintar naturalezas muertas y motivos similares no respondía a su sensibilidad, marcada por una identidad nueva e inseparable de la enfermedad. Por eso volvió a las imágenes en blanco y negro de su cerebro acumuladas en casa y decidió examinarlas. Quería comprender qué representaciones emergían de aquellas resonancias magnéticas.
«Decidí examinar realmente qué significaban las resonancias magnéticas para mí y qué significan para todas las personas sometidas a la medicina».
Después se planteó una pregunta semejante sobre lo que esas imágenes podían representar para otras personas que conviven cotidianamente con los exámenes médicos. Así comenzó un proceso de resignificación: alejó lo que le parecía sombrío y transformó, como su propio cerebro, lo desagradable en agradable, el registro técnico y frío en uno estético, fértil en impresiones sensoriales.
Referencias
JAMESON, Elizabeth. Elizabeth Jameson Fine Art (sitio web oficial de la artista): http://www.jamesonfineart.com/
JAMESON, Elizabeth. TEDx Stanford: https://tedx.stanford.edu/lineup/elizabeth-jameson
JAMESON, Elizabeth. Canal oficial en YouTube: https://www.youtube.com/channel/UCnJaKluXC7dBpCsw8VUun2w
SACKS, Melinda. What Elizabeth Jameson Wants You to Know About Human Fragility. Stanford Magazine. 5 de septiembre de 2018. Disponible en: https://stanfordmag.org/contents/what-elizabeth-jameson-wants-you-to-know-about-human-fragility
[1] Entrevista en Stanford Magazine (Sacks, 2018).


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