Canciones urbanas — 9

Intenté hablarte, pero me atraganté y cuando miré, atardeció. Te busqué… Solo no lloré, porque otro día amaneció.   Entonces, sonreí para que no lloviera. Después corrí para no pensar, pero me cansé, pensé en el mar y así otro día atardeció.   Arrojé mis ojos sobre un altar, pero veía tan bien que desistí.…

Intenté hablarte,

pero me atraganté

y cuando miré,

atardeció.

Te busqué…

Solo no lloré,

porque otro día

amaneció.

 

Entonces, sonreí

para que no lloviera.

Después corrí

para no pensar,

pero me cansé,

pensé en el mar

y así otro día

atardeció.

 

Arrojé mis ojos

sobre un altar,

pero veía tan bien

que desistí.

Aposté loterías

en el letrar

y hasta a la gallinita ciega

jugué.

En las primeras,

ni suerte,

ni pasión;

en las segundas,

ni gozo,

ni Amor.

 

Salté puntos suspensivos en los patios

y dejé que otro día se derritiera.

Mezclé mi crepúsculo con el anzuelo,

pero para el Sol maté todo cebo.

Ni intenté pescarlo.

Pura idiotez. ¡Ni pensarlo!

 

Decidí escribir

para amanecer

y me dormí

poco antes

de clarear.

 

[«Canções Urbanas — 9», Glaucio Aranha, 2016]

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