Cuento de hadas

I ¡Te odio, Exupéry! Odio tener que acordarme de aquellos a quienes cautivé. Tener que preocuparme. Todo este odio madurado por el Amor que no tengo por mí. II Qué banalidad: ¡Dios es una broma mortal! Cómo aflora, irónico y natural, mi impulso ancestral de moldear con palabras las horas. Yo, que fui devoto en…

I

¡Te odio, Exupéry!

Odio tener que acordarme

de aquellos a quienes cautivé.

Tener que preocuparme.

Todo este odio madurado

por el Amor

que no tengo por mí.

II

Qué banalidad:

¡Dios es una broma mortal!

Cómo aflora,

irónico y natural,

mi impulso ancestral

de moldear con palabras

las horas.

Yo, que fui devoto en la infancia,

nunca confundí elefantes con sombreros.

Todavía he de cortar mis rizos rubios.

III

, pero una noche:

risas, fiestas…

como Cenicienta.

A la siguiente:

Tú no eres lo que yo quería.

Odio los cuentos de hadas.

IV

El problema de las hadas

es crear una magia

que no pueden mantener;

es dejarse arrastrar por el polvo de hadas

de su propia magia;

es sufrir por lo que es sueño;

y olvidar lo que apenas fue.

El problema de las hadas

es depender de la magia;

amar holografías; odiar las piedras;

entretenerse con sus propios encantos.

Yo: cuento

y el hada se marchó.

V

De pronto,

un torrente de lágrimas.

Hojas de árboles mojadas.

Sigo escribiendo.

Sin cesar,

hasta el final.

[“Conto de fada”, Glaucio Aranha —

En: Aranha, Glaucio. A sensação de não estar no todo. Río de Janeiro: Ciências e Cognição, 2025]


Continuar leyendo

Volver al Gabinete Virtual

Comentarios

Deixe um comentário

Descubra mais sobre Glaucio Aranha

Assine agora mesmo para continuar lendo e ter acesso ao arquivo completo.

Continuar lendo