Glaucio Aranha
La pandemia del coronavirus impuso cambios rápidos en los sistemas sanitarios. Uno de ellos fue la regulación de la atención médica a distancia por el Consejo Federal de Medicina de Brasil (CFM), que elevó a una nueva etapa la integración de la tecnología en los cuidados y en la educación en salud. Esta transformación adquirió especial relevancia por la relación entre las nuevas normas de teleatención y sus múltiples consecuencias educativas: nuevos temas y objetos de estudio, la necesidad de revisar los currículos de formación sanitaria para incorporar los aspectos tecnológicos de la comunicación contemporánea, el papel de la formación permanente, entre otras cuestiones.
Los principales hitos regulatorios que configuraron la práctica de la telemedicina en Brasil, importantes para la salud pública y la tecnología, comenzaron a desarrollarse en la década de 1990.
Las primeras discusiones más productivas sobre la regulación de la telemedicina en Brasil surgieron de iniciativas privadas. Sin embargo, fue en la década de 2000 cuando la participación del poder público impulsó considerablemente la telesalud. La propia proliferación inicial de términos en el proceso regulatorio ya señalaba la dificultad de alcanzar acuerdos —telemedicina, telesalud, teleatención, teleconsulta, etc.—, y solo más adelante comenzaron a definirse con mayor rigor los diferentes alcances y competencias correspondientes a cada uno.
La integración de la teleconsultoría, el telediagnóstico y la teleeducación, especialmente a partir de la década de 2000, no solo facilitó el acceso a los servicios de salud en regiones alejadas, sino que también impulsó —y sigue impulsando— la necesidad de mantener entornos de aprendizaje continuo para los profesionales sanitarios.
Proyectos destacados como el «Projeto de Telemedicina Estação Digital Médica», iniciado en 2005, y la teleconsultoría gratuita para médicos contribuyeron a extender la atención remota al integrar la teleeducación y el telediagnóstico1. Sin embargo, fue, sin ninguna duda, la pandemia de COVID-19 iniciada en 2020 la que más aceleró la regulación. La crisis sanitaria actuó como catalizador de la adopción de la telemedicina en Brasil y en el mundo, porque el aislamiento social puso de manifiesto la importancia del acceso remoto a los servicios sanitarios, no solo como herramienta clínica, sino también como un medio educativo esencial tanto para profesionales como para la población. Así, en 2020, ante la situación de emergencia, el CFM reguló el uso de la teleconsulta.
La teleconsulta de emergencia y su posterior regulación definitiva ampliaron el campo de la educación en salud. Esta transformación desencadenó una reconfiguración del modelo educativo sanitario. Por un lado, los profesionales se vieron obligados a adaptarse rápidamente a los matices de la telemedicina mediante un aprendizaje continuo sobre tecnologías emergentes, ética digital y comunicación eficaz a distancia. Por otro, los pacientes pasaron a formar parte de un entorno de aprendizaje interactivo en el que podían informarse y gestionar mejor su salud, beneficiándose de un acceso más fácil a especialistas y a información fiable en tiempo real. La teleconsulta amplió así el alcance de la asistencia médica y redefinió la manera de concebir, impartir y recibir la educación sanitaria, abriendo caminos todavía en exploración.
Con el avance de la pandemia se debatió y aprobó la Resolución CFM n.º 2.314/2022, publicada en mayo de 2022, que representó un hito importante en la regulación de la telemedicina en Brasil. Esta resolución definió la telemedicina como una práctica mediada por tecnologías digitales y de comunicación que comprende la asistencia, la educación, la investigación y la promoción de la salud. Estableció directrices para su ejercicio, entre ellas la autonomía médica, la supervisión por los Consejos Regionales de Medicina (CRM) y criterios rigurosos para la seguridad de la información y la confidencialidad de los datos, en consonancia con la Ley General de Protección de Datos (LGPD, Ley n.º 13.709/2018).
En el ámbito de la educación sanitaria, la Resolución CFM n.º 2.314/2022 estableció un nuevo paradigma de formación para la práctica sanitaria en entornos digitales. Al definir las directrices de la atención médica remota, impulsó la necesidad de formar a los profesionales sobre los aspectos éticos, jurídicos y técnicos de la teleatención. Además, al subrayar la seguridad de la información y la confidencialidad de los datos conforme a la LGPD, puso de manifiesto la importancia de educar tanto a pacientes como a profesionales sobre sus derechos y responsabilidades en el tratamiento de la información sanitaria.
En diciembre de 2022, el Gobierno Federal sancionó la Ley de Telesalud (Ley n.º 14.510/2022), que extendió la práctica más allá de la medicina. Esta ley representó un avance amplio e innovador para la salud pública y amplió el espectro de la telemedicina más allá de los límites tradicionales de las actividades de las profesiones sanitarias. Reconoció y legitimó una variedad de servicios digitales de salud en disciplinas como la psicología, la fisioterapia, la nutrición y otras especialidades. Al hacerlo, contribuyó a democratizar el acceso a cuidados de calidad y a fomentar la interdisciplinariedad, valorando la colaboración remota de diferentes profesionales y promoviendo una atención más holística e integrada.
Además, la Ley n.º 14.510/2022 impulsó una transformación educativa en salud al poner de relieve nuevas competencias digitales para profesionales y estudiantes de diversas áreas. Se amplió así el horizonte de las capacidades vinculadas a la teleconsulta, la gestión de la salud en línea y otras actividades. En este sentido, la Ley de Telesalud representó un cambio paradigmático tanto en la prestación de servicios sanitarios como en la manera de compartir y aplicar los conocimientos en salud.
Por tanto, el recorrido de la telemedicina en Brasil refleja el desafío constante de integrar la tecnología en los cuidados sanitarios. La regulación vigente cuando se escribió este texto, especialmente la Resolución CFM n.º 2.314/2022, mostraba el esfuerzo por equilibrar la innovación tecnológica con los principios éticos y jurídicos de la medicina y garantizar así una atención remota eficaz y segura.
Los hitos regulatorios de la teleatención en Brasil han evolucionado para adaptarse a las necesidades de los sistemas sanitarios y de la población. Reflejan la adaptación de la salud brasileña a las tecnologías emergentes y a las transformaciones de las necesidades de salud pública. Más allá de los avances técnicos en la prestación de servicios, implican una nueva etapa de la educación sanitaria. La necesidad de recorrer este territorio digital exige un enfoque educativo renovado que incluya tanto la preparación de los profesionales para la teleatención como la formación de los pacientes para gestionar y participar activamente en el cuidado de su salud en un entorno digital. Este nuevo paradigma educativo vinculado a la telemedicina ofrece un camino prometedor para mejorar la calidad asistencial y promover una sociedad mejor informada.
Por un lado, no podemos ser ingenuos e ignorar que la teleatención está atravesada por intereses económicos y por el deseo de reducir la presión asistencial sobre los hospitales y de llegar a nuevos pacientes. Sin embargo, tampoco podemos negar que esta modalidad ofrece oportunidades para llevar servicios sanitarios a regiones geográficas que a menudo carecen de determinados profesionales. La teleatención plantea desafíos importantes, en particular la adaptación del personal sanitario a este nuevo formato y las preocupaciones sobre la eficacia y seguridad de los cuidados a distancia.
Para apoyar esta modalidad de atención, el CFM autorizó el uso de tres herramientas principales: teleorientación, telemonitorización y teleinterconsulta. Estas herramientas permiten a los médicos proporcionar orientaciones, monitorizar la salud e intercambiar información con otros profesionales, respectivamente.
El uso de estas herramientas está sujeto a directrices específicas sobre la emisión de recetas y certificados médicos a distancia, así como sobre la remuneración y los límites de la asistencia remota. Es esencial que los médicos comuniquen claramente las limitaciones de la teleatención, especialmente en las especialidades que requieren exploración física para establecer un diagnóstico.
Una de las principales ventajas de la teleatención es ofrecer una alternativa para el triaje de casos, que ayuda a determinar si resulta necesaria una valoración presencial. Conviene destacar que todas las especialidades médicas pueden llevar a cabo consultas en línea, aunque algunas encuentran más limitaciones que otras debido a la necesidad de contacto físico para el diagnóstico.
La telemedicina aparece así como un campo en evolución que ofrece oportunidades significativas para el futuro de la práctica médica, especialmente durante crisis de salud pública como la pandemia de coronavirus y en comunidades con dificultades de acceso geográfico que pueden beneficiarse de la atención remota.
Lecturas recomendadas:
Celes, R. S.; Rossi, T. R. A.; Barros, S. G.; Santos, C. M. L.; Cardoso, C. A telessaúde como estratégia de resposta do Estado: revisão sistemática. Revista Panamericana de Salud Pública [en línea], 2018, v. 42, e84. Consultado el 19 de noviembre de 2023. Disponible en: https://doi.org/10.26633/RPSP.2018.84. Publicado en línea el 16 de agosto de 2018. ISSN 1680-5348.
Lisboa, K. O.; Hajjar, A. C.; Sarmento, I. P.; Sarmento, R. P.; Gonçalves, S. H. R. (2023). A história da telemedicina no Brasil: desafios e vantagens. Saúde e Sociedade, 32(1), e210170pt. https://doi.org/10.1590/S0104-12902022210170pt.

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