Fragmento n.º 1

ARANHA, Glaucio. Fragmento #1. En: Catedral de Cacos. Río de Janeiro: Ciências e Cognição, 2020. Cuánto me cuesta escribir una novela. Yo, que tengo —como tantos otros— un laberinto en los nervios; yo, consumido por mis mareas en inversiones constantes. Es que soy demasiado adicto a las formas concisas, a las lecturas breves. Ni siquiera…

ARANHA, Glaucio. Fragmento #1. En: Catedral de Cacos. Río de Janeiro: Ciências e Cognição, 2020.


Cuánto me cuesta escribir una novela. Yo, que tengo —como tantos otros— un laberinto en los nervios; yo, consumido por mis mareas en inversiones constantes. Es que soy demasiado adicto a las formas concisas, a las lecturas breves. Ni siquiera disfruto leyendo capítulos largos, páginas interminables, cosas y cosas y cosas y todavía más cosas. Me gusta lo conciso, lo sencillo, lo corto, lo breve, lo rápido, lo directo, lo sintético, lo sumario, lo resumido, lo atómico, lo modular, lo celular, lo abreviado, y también el sarcasmo y la ironía —flores no siempre bienvenidas en los jardines de las personas literales—. Pobres de nosotros que vivimos en tiempos anósmicos. Yo, que tanto aprecio el perfume de las flores; yo, que siempre me encuentro aislado entre amores. Medio Virgulino entre tantas tierras y personas secas. Sí, soy uno de esos casos de presunto… ¿Escritor? Yo no. Soy un escultor de mosaicos que, por error, se encontró con fonemas y morfemas y se internó en una cábala impura, vicio de jugador. Soy escultor de palabras, pintor de puntuación, escaparatista retórico, dibujante pragmático, iconoclasta sintáctico, arreglista de semántica. A veces escribo; muchas otras borro, pensando en nada, como quien medita. No en la Nada absoluta, pues sobre eso no se puede pensar, ni en la simpleza de quienes creen que meditar consiste en pensar en algo, sino en Nada como ninguna cosa, como falta de especificidad, como quien tiene el valor de estar presente en la totalidad de su momento-presente, como quien deja que los pensamientos nos abandonen y regresen (o no), como quien se desprende del pensar y se entrega a la belleza-horror de estar a la deriva dentro de sí mismo. Escribo como quien va de un pensamiento en vano hacia ningún lector; en la mejor de las ilusiones, hacia un lector-espejo.


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